viernes, 6 de junio de 2014

CALLE DE LA COMADRE


CALLEJERO CORDOBÉS INSPIRADOR (IV) 

Pleitos tengas y los ganes. Camino al despacho de un reconocido abogado, uno de los portavoces del grupo que batallaba por ameritar la confianza de la comunidad para dirigirla los próximos años, se debatía con el recuerdo de aquello que de pequeño había oído repetidas veces en casa: pleitos tengas y los ganes.
De súbito, encontrándose ya en el umbral del edificio donde está el despacho al que se dirigía, recordó una de las estupendas clases de su profesor de Historia Antigua en la Universidad: aquella que analizó de modo soberbio la cruenta guerra civil que viviera la República Romana a mediados del siglo I a.C. con el enfrentamiento entre Julio César y Cneo Pompeyo y que acabaría con César como Dictador. Pero lo más llamativo no fue el recuerdo de ese episodio bélico, sino otro, mucho menor y apócrifo en cuanto a la asignación: el gran Cicerón, Marco Tulio Cicerón, uno de los más grandes políticos, filósofos y escritores romanos, fue el abogado de Clodio, acusado del asesinato de Milón, acaecido durante la guerra civil. En medio del juicio, y cuando Catón se dirigió a él gimiendo y buscando su apoyo para evitar los poderes casi ilimitados que Pompeyo pretendía alcanzar, Cicerón se volvió hacia él diciéndole: en mí no buscas un letrado, buscas una COMADRE.

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