sábado, 7 de junio de 2014

CALLE DE LA LIBRERÍA



CALLEJERO CORDOBÉS INSPIRADOR (XII)

Día D+4

Ambos colegas habían quedado en verse en la cafetería del Hotel, entonces Palacio del Bailío, para tomar un café antes de ir hacia el Rectorado. Estaban siendo éstos unos días muy intensos para el Rector, pero finalmente les había dado cita al final de la mañana, algo después del desvelamiento del cuadro.
El Servicio de Publicaciones de la Universidad, ¿está en el Rectorado? Preguntó Terrie.
¿Estás interesado en alguna de las que hemos publicado?
Si. Quisiera al menos un par de libros, absolutamente imposibles de conseguir en Virginia, ni siquiera a través de Amazon. Su autor es un profesor de Antropología de tu Universidad, al que no conozco, pero que debe ser ya veterano. Se llama Manuel de la Fuente.
Lamentablemente no os podré presentar, pues falleció en Marruecos en el verano de 2001, le dijo el profesor de la UCO. En cualquier caso, hoy por la mañana no tenemos tiempo de ir al Servicio de Publicaciones pues no está en el Rectorado, sino en el Campus. Te propongo que, camino del Rectorado, preguntemos por ellos en un par de librerías que nos salen al paso.
¿Quedan librerías de viejo?
Tal y como las conocía en Córdoba hace unos años, almacén de todo tipo de cachivaches, libros entre otras cosas, no. Sólo hay una librería que tiene el espíritu de las de viejo que he conocido en Madrid y, aunque también esta cerca, nos retira de nuestro camino. Es la Librería Anticuaria El Laberinto. Iremos a visitarla en otro momento y aprovecharé para presentarte a mi amigo Daniel. Un tipo curioso al que seguro te gustará conocer. 
En la Librería Luque lamentaron no poder ofrecerles los libros del profesor Lombo y los remitieron al propio Servicio de la Universidad, pues se trataba de publicaciones que, dada su fecha de edición, no era fácil conseguir ya.
Vamos entonces a la otra librería que te decía. Se trata de la librería en la que he ido comprando libros desde finales de los años 70: allí compré muchos de los libros que necesité en la carrera, también lo hizo mi mujer, después mis hijos. En fin, que he ido envejeciendo a la par que el librero, Pepe. Alguien, por cierto, bastante atípico también. ¿Será que esta profesión genera personas distintas?
Al llegar a la LIBRERÍA UNIVERSITAS la puerta metálica estaba cerrada con un cartel que indicaba del cierre de la actividad. 

Córdoba ciudad bravía
que entre antiguas y modernas
tiene trescientas tabernas 
y una sola librería.

(Córdoba monumental, artística e histórica.
Miguel Ortí Belmonte, 1891)

Dedicado a mi amigo Daniel



1 comentario:

  1. Bonito relato, me recuerdas viejos tiempos,cuando paseaba por la judería y me gustaba ir a la "Universitas" a ver que había de nuevo, algún título de ciencia ficción, sobre cualquier otro tema, por ejemplo algún libro de Astronomía.

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