jueves, 12 de junio de 2014

JOSÉ MARÍA PEMÁN


CALLEJERO CORDOBÉS INSPIRADOR (XV)
Día D+10

Quizás se deba a mi español, pero había creído entender que estos días me hablabas de las dificultades económicas por las que está pasando la Universidad como consecuencia de la crisis del país.
Así es Terrie. 
Pues viendo vuestro Rectorado yo no diría lo mismo. ¿Qué me dices de la categoría que tiene la galería de rectores? Quizás el siguiente rector pueda iniciar una nueva tradición inaugurando la secuencia de rectores retratados.

Al salir del Rectorado, Terrie le dijo a su colega que prefería tomar un almuerzo ligero y trabajar esa tarde en el despacho de profesores visitantes del Departamento de Antropología. Cuánto le habría gustado compartir experiencias guatemaltecas con Julián López, pero hace ya tiempo que se marchó a la UNED. En otra ocasión será.

Hola Terrie, ¿ha sido provechosa la tarde?, le preguntó mientras se dirigían a casa de Faustino donde estaban invitados a cenar.
Sí. Sí que lo ha sido, pero no como me había propuesto cuando salíamos del Rectorado esta mañana.
¿Algún contratiempo?
Más bien alguna pasión. No he podido salir de la cafetería de la Facultad pues retransmitían el mejor partido de tenis que se puede ver: la final de Roland Garros entre Nadal y Djokovic. Ha sido un partido magnífico. Pero, ¿sabes lo que me ha resultado más interesante? 
¿El esfuerzo de los deportistas? ¿El apasionamiento del público?
No. Vuestro himno. Particularmente la inexistencia de letra en vuestro himno. Y no había reparado en ello hasta hoy.
En realidad Terrie, no siempre ha sido así. El himno de España, que es desde el siglo XVIII una marcha militar que carece de letra, ha visto como en ocasiones, algunos escritores le han incorporado una coplilla que acabó siendo reconocida como la letra de una Marcha que no tiene letra.
En efecto. Eso es lo que ocurría cuando, llorando Nadal, el público cantaba vuestro himno con expresiones de "chimpún", "chimpún" y que, sin duda, no sabía que así les llaman a las zapatillas de fútbol en el Perú, según me decía recientemente Daniel, un joven español profesor universitario de Lima.
Me refería Terrie no a esa letra del himno español, sino a la que escribió en 1928 el único gran intelectual que no se exilió tras la Guerra Civil, JOSÉ MARÍA PEMÁN.



Himno de España durante la Segunda República, también llamado Himno de Riego

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